sábado, 1 de diciembre de 2007

Deseo

"El deseo está ahí, ardiente, eterno: pero Dios es más alto que él, y los brazos en alto del deseo no alcanzan nunca la plenitud adorada".
(Juan de Ruysbroeck, citado por Barthes en Fragmentos de un Discurso Amoroso)

En alma viva te deseo.
Te ansío entre abismos vacíos de realidad y profilaxis.
En sangre líquida y nerviosa, derramándose a gritos sobre el vientre del delirio, así es la fantasía de lo que sería el sexo contigo, pero sin tí.
Me sobra tu piel, todavia, pues he de saborear la magia del dolor de saber que no estás, clavándote en mi de forma intermitente y pasajera.

Quiero que me duelas.
Quiero sufrirte.
Quiero imaginarte, idearte, crearte.
Quiero morir en la tensión que me provocas, en cada partícula del alma.
Mi deseo es mío. Mi cuerpo ya no...

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